La Familia Telerín

0
1283
Contracrónicas 1 - Código Carnaval

Allá por los sesenta, en la infancia de mis padres y postrimerías del franquismo, había un programa de televisión que se titulaba La Familia Telerín, e indicaba el final de la programación infantil e inicio de la adulta.

Este programa de la tele monocanal, mandaba literalmente a los niños a dormir: “Vamos a la cama que hay que descansar para que mañana podamos madrugar”. Hace unos años, Los Lunnis rescatarón ese papel de nana con su “buenas noches hasta mañana…”.

OBDC, la única revolución de la noche

Esta noche, el pronto y abrupto final del nuevo concurso me evocó esa sensación de mandato somnífero: eran las 11:48 cuando se cerró definitivamente el telón de la primera sesión de este COAC 2017… Y ahora qué, ¿a la cama? No sé si esta revolución que vive el concurso es para bien o para mal, pero desde luego, llevará un tiempo seguirla.

Permítanme que deje a un lado los papeles y el orden, y escriba desde mis sensaciones. Hágamos de esta contracrónica algo atípico, como ya han hecho con nuestro concurso.

Sobre las tablas, no hubo más revolución que la que ya inició hace unos años Germán García con su leitmotiv acrónico, que no anacrónico. Su desOBDienCia crece ante un mundo hostil del que se siente el último superviviente encargado de salvaguardar la última flor, Cádiz.

El autor juega con sonrisa disidente a ser el escarabajo que resiste el holocausto: la comparsa desprende color, alegría y “buen rollo” pese a contextualizarse en una distopía desoladora. Subyace de esta saga OBDC, aunque proceda del subsconsciente del autor, la teoría del superhombre de Nitetzche con todas sus metamorfosis: del camello (OBDC!), al león (Animals) y al niño catártico (La última flor). Discúlpenme estas pedanterías filosóficas, pero con algo tengo que suplir mis carencias para valorar los aspectos técnicos.

Si algo he de añadir desde este Speakers’ Corner que amablemente me facilitan, es que reconozco, con la boca chica, que algo reí. Y no precisamente con la única chirigota de la noche, especie en peligro de extinción, (¡cuánto daño han hecho Martínez Ares y Aragón sembrando allende las Puertas de Tierra la vocación de comparsista!) de la cual destaco su descaro; sino con el brillante monólogo de “El Peluca”, que con todo en contra y él solito, se metió a todo un Teatro Falla en el bolsillo. ¡Casi na’!

Lo dicho, “vamos a la cama”, “buenas noches y hasta mañana”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here