La religión del carnaval

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Pa religión la mía
Foto: Onda Cádiz

Penúltima función de preliminares, que tuvo a las dos agrupaciones procedentes de Chiclana de la Frontera como grandes protagonistas. Abría sesión el coro chiclanero de Antonio ‘el Alemania’, La hermandad guerrera, que dejó gratas sensaciones. Bien afinada y buenas letras, a destacar la de los tangos, sobre todo el segundo de ellos, donde hablan del amor de las madre a sus hijos para terminar señalando que su madre se llama José, porque una madre no es quien pare, sino quien cuida y ama a ese hijo, independientemente incluso del sexo que tenga.

Desde la localidad sevillana de Mairena del Alcor llegó Una chirigota familiar. Otra vez se nos cuela en el Falla el Rey emérito don Juan Carlos de Borbón, aunque en esta ocasión junto a toda su familia para celebrar una cena todos unidos. Buenas intenciones en todo su conjunto (grupo, letra, música) pero no terminan de cuajar. Hacen reír durante el repertorio con algunas letras acertadas, pero abusan de chistes ya utilizados antes, bien en otras chirigotas o bien en redes sociales. Con todo, tuvieron una actuación entretenida. Aunque el público que acompañaba a la agrupación fue demasiado efusivo.

Tras la chirigota le llegó el turno a la comparsa de La Rinconada, Pasión 3×4. Más metacarnaval para esta edición, y otro tipo alegórico del aficionado a esta fiesta. Suena divinamente el grupo en muchos tramos. Se aprecia bastante las agrupaciones que vienen trabajadas. Les ha faltado, eso sí, tener mejores letras en el repertorio, sobre todo en los pasodobles, que es donde deben pegar fuerte las comparsas. Lindo estribillo, correcto popurrí. Muy digna actuación la de estos rinconeros.

No tuvo su noche la chirigota camera Los del mono amedia. Cortita en repertorio y con poca chispa. Los componentes le ponen empeño pero no obtienen los resultados deseados. Tanda de cuplés muy floja. Para la próxima vez será.

Tampoco brilló la comparsa portuense El penal de los vencidos, aunque de ella se destaca el tipo e idea que representan, unos presos de la Guerra Civil en el Penal de El Puerto de Santa María, donde encontramos a comunistas, socialistas, masones, políticos silenciados, etc. Así como el segundo pasodoble, donde comienzan hablándonos sobre madres con malicia y finalizan echando un piropo a aquellas que sí merecen ese sobrenombre, como la suya propia, “que hasta en su misma agonía para que yo no sufriera, me miraba y sonreía”. Tuvieron problemas en la afinación y en el conjunto. Una lástima.

Y para finalizar, la chirigota chiclanera de los Molina, Pa religión, la mía. Después de la sorpresa que dieron en la pasada edición, no defraudaron estos chirigoteros. Nos sumergieron en una peña donde solo se profesa una religión: la del carnaval. Y solo hay un dios, el dios Momo. Estamos en el Templo del Fletilla. Ingeniosa presentación, repleta de puntos graciosos. Pasodobles marca de la casa, del pellizco, los bombazos y el 3×4 como bandera. El primero agradeciendo el cariño recibido por Cádiz durante el pasado carnaval, y el segundo un apoyo hacia la cantera.

La tanda de cuplés estuvo a la altura, ambos con humor, aunque el segundo les ha pasado factura al ser penalizados por tocar otro instrumento que no sea los recogidos en la bases para esta pieza del repertorio. Ellos ya han alegado. El popurrí también deja cuartetas con arte y humor, y un entretenimiento de principio a fin para el espectador. Buena chirigota, una pena lo de la penalización.

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