Pepe ‘El Caja’, el sabor de las coplas de Cádiz

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Pepe el Caja - Código Carnaval

Desde la última fila de la agrupación, un compás inmaculado, sereno y firme, como el que sabe en todo momento lo que está haciendo, suena desde la caja de una comparsa.

Delante, un registro de voces que ya quisiera la misma Scala de Milán canta como los ángeles al únisono de un metrónomo humano, es José Pérez Toledo, o más conocido como ‘Pepe el Caja’, uno de los mejores directores del Carnaval de Cádiz.

Pepe El Caja ha salido con autores de la talla de Paco Alba, Villegas, Martín o Pedro Romero

En el piojito de La Merced, allí canturreaban un grupo de amigos en torno al año 1965, cuando de pronto, ‘El Magaña’, célebre postulante de las comparsas de Enrique Villegas ya le echó el oído, y le comentó si quería irse a la comparsa, lo que sería posteriormente ‘Los Yeyés-Gaditanos’, que recorrerían España entera.

Sus padres no le dejaron irse de gira, así que Pepe siguió saliendo en comparsas de su barrio, hasta que al año siguiente si se enroló con ‘Los Maniseros Cubanos’ de Pedro Romero, en 1967. Únicamente estuvo un año, pero fue bastante intenso, ya que estuvieron diez meses de gira.

El hombre del gorrito que vino a su casa

Una tarde que Pepe estaba durmiendo la siesta, su madre le despertó, en la puerta estaba el célebre Manolo Moreno, y ‘el hombre del gorrito’ como decía su madre. Nada más y nada menos que Paco Alba.

Paco Alba fue, aunque no rezó en él, el autor del pasodoble de ‘Los Yeyés-Gaditanos’, él mismo fue a meterlo al ensayo como relata el propio Pepe. Allí, quedaron prendados del compás de sus manos al toque de la caja, por lo que decidieron incorporarlo en su comparsa.

Pepe entraría en ‘Senadores Romanos’, aunque únicamente duró un año, por razones que él no quiso nunca explicar.

Martín, y el capricho de una copla que destronó a Paco Alba

Capricho Andaluz

Pepe el Caja alternó muchos años de ausencia en el Carnaval de Cádiz debido a su trabajo en Astilleros. Tras su salida de Paco Alba, se embarcó en otra gran aventura con uno de los grandes del Carnaval de Cádiz: Antonio Martín.

Vivió en sus carnes aquella amarga noche que se abucheó a Estampas Goyescas, mientras que un joven Martín despuntaba. A él nunca le gustó aquello, pero también entendió que era ley de vida, unos llegan y otros se marchan.

Participó en ‘Capricho Andaluz’ y ‘Ángeles y demonios’. El trabajo le tuvo otra vez en ausencia hasta que volvió junto a Joaquín Quiñones.

El germen de uno de los mejores grupos de la fiesta

Allí, junto a Quiñones comenzó a fraguarse uno de los mejores grupos de la historia del Carnaval de Cádiz. Participó en otras célebres como ‘Gallos de Pelea’ o la transgresora ‘Robots’ junto a Aurelio del Real.




Una nueva llamada de Antonio Martín hace que regrese, junto a varios componentes de esas comparsas en las que estuvo, para formar parte de la época dorada del coplero de San Vicente.

‘Entre Rejas’ retumbaba certera entre aquellos barrotes y aquel compás mágico de sus manos, el olimpo del Carnaval de Cádiz se estaba escribiendo en aquellos años 80.

Los Pabellones, el rincón del veneno

Después de su etapa con Martín, Pepe el Caja tuvo tiempo de saborear grandes comparsas, como ‘Güenagente’ o ‘Mal de Amores’. Mientras, en el célebre y extinto bar de Los Pabellones, en aquel famoso rincón del veneno se llevaban a cabo las tertulias carnavaleras más interesantes de la ciudad en gargantas ilustres como las de Pepe, conocedor de grandes noches sobre el Falla.

Hoy, Los Pabellones ya no existen, pero la sombra de Moret, y la de su inseparable tocayo, Pepe de Los Pabellones siguen dando cobijo a esas coplas y tertulias inmortales en la plaza de San Juan De Dios.

Las manos del sabor de Cádiz

Pepe El Caja Perfil
Pepe el Caja (Foto: Diario de Cádiz)

Pepe reconoce que ahora se ha perdido el temple y el sabor en las comparsas, las estridencias han cubierto al pellizco, aunque a pesar de todo, hay comparsas que todavía le gustan.

Ahora, ve los toros desde la barrera, limitándose a afinar a la antología de los pabellones, que cada año defiende las coplas del ayer, de hoy y siempre en los concursos veraniegos.

Pepe el Caja fue uno de aquellos hombres de mirada firme, fiel a sus ideas y sus principios, conocedor de un compás en un manantial donde muchos bebieron después que él, pero casi nunca antes, el hombre que hizo que cada una de las comparsas que tocara sonara como un cantar de cisnes.

Desde atrás, desde la sala de máquinas del Carnaval de Cádiz, sus redobles mágicos continuarán retumbando de una manera dulce y ordenada, como aquel reloj suizo, como aquel metrónomo que nunca llega tarde ni temprano. Como aquel, el único, el elegido de llevar el sabor de Cádiz en sus manos haciendo carnaval.

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