Te odio, crónica

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Imagen: ocadizdigital

Te odio, crónica (aunque a ratos te amo). Hay noches que no ayudan a pintar este lienzo en blanco, y es que uno es más de Hiperrealismo que de Surrealismo. Pero se hará de tripas corazón y se pondrá uno en la piel de Salvador Dalí. Espero que mi memoria persista y no sea un “sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar”.

En su “Manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo” decía Tristan Tzara, padre del Dadaísmo, que cogiese un periódico y unas tijeras, escogiese un artículo de tal periódico y lo recortase; a continuación recortase cada palabra del artículo y las metiese en una bolsa, que la agitase suavemente y sacase cada recorte uno tras otro, luego que copiase concienzudamente en el orden que saliesen… Así el poema se parecerá a mí y seré un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendido del vulgo. Probemos:

Diario de Cádiz: “Terror salva una noche de Gago”

“¿Y el ratito que hemos echao? También brillaron, cómo no, las interpretaciones, especialmente un Figue de altura como la niña gótica de la familia. Un despropósito absoluto en letras, música e interpretación (sic). La inmensa calidad del cuarteto de Gago salvó la noche más surrealista de lo que llevamos de clasificatorias”.

“En el inicio de la función, el coro de Ariza generó muchas dudas en su estreno sobre las tablas . Problemas de afinación y discreto en cuanto a letras (sic). Caso similar el de la comparsa de Paco Trujillo ‘Catalán’, a la que no hubo manera de seguirle el hilo. ¿Qué más nos tendrán preparado?”

“Primero con la comparsa de la Sierra Sur de Sevilla, desafinada y cortita de pluma; a continuación, con una chirigota de Tarifa que no se aclaró ni con el nombre de su personaje. Humor sin filtros en un divertida actuación que logró rendir al público del Falla. Volverán a dejarse caer por el coliseo gaditano, seguro”.

“Mejor sensación causó la chirigota de Sevilla de Pablo de la Prida, que sorprendió con una gran caracterización de Juan Carlos de Borbón y un repertorio repleto de golpes. Un golpe tras otro en la que fue la mejor puesta de largo de los últimos años para un cuarteto acostumbrado a crecer conforme pasan las fases”.

¡Ah!: “(Chuki o Chukí, con acento en la i, según les viniera mejor)”. Te odio, querido Diario. Te odio tela.

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