Antonio Martínez Ares, La ventolera del Falla

0
2697
Martinez Ares - La Ventolera del Falla - Codigo Carnaval

Nunca imaginarían aquellos jóvenes seguidores de Antonio Martínez Ares en la transformación que vivirían a partir de los años siguientes. Como ya dijimos, aquellos Soldaditos marcaron profundamente al autor y consiguieron despertar en él un talento que crecía por cada comparsa, cada año y cada día, un hambre voraz de carnaval que no tenía freno. La calle Goleta, en el barrio de Santamaría había puesto en el epicentro de una ventolera de coplas a un niño que jamás se arrugó ante la adversidad, y que encontraría en su maestro, su más duro rival. Una batalla de coplas y de comparsas épicas estaba por llegar, y los cimientos del Falla aún desconocían lo que se les venía encima.

Comandante de los harapos

Calabazas surgió nuevamente en esos chispazos de ingenio de El Niño, que en un descanso del ensayo de Sonrisillas, en el bar de enfrente, mientras observaba la televisión, vio en un pequeño fogonazo a un hombre vestido de espantapájaros en aquellas noches temáticas de La 2. De él, colgaba una pierna que estaba en el aire. Ahí estaba todo lo que necesitaba para su comparsa. En lo que respecta al grupo, un par de pequeños cambios, y Carli, que debía de volver al bombo ya que su primo Santiago no saldría este año.

calabazaPara el disfraz, en un principio se utilizaron las lámparas que se usan en los cuartos de los niños chicos, e irían pintadas sobre sus cabezas. La idea quedaba fantástica, pero el problema de audición con aquella lámpara hizo que fueran colgadas en lo alto del mástil. Paco Leal, usó el esbozo del retrato de aquellas lámparas para pintarlas en las caras de los componentes, mientras Subiela decidió darle muchísimo más colorido a la comparsa para que se viera más vistosa aún que Sonri-Sillas, para ello se utilizaron muchísimos retales unos encima de otros. A partir de entonces, Martínez Ares ya no se metió más en las ideas de colores de disfraces.

Calabazas fue la primera comparsa adulta que pisaba nuevamente el Gran Teatro Falla después de su rehabilitación. No consiguieron ganar, obtuvieron un segundo premio, ya que Antonio Martín trajo por aquel año ‘Encajebolillos’, casi imposible competir frente a él. Aún así, El Niño volvió a traer una comparsa muy fresca y vanguardista, con el efecto del pie de mentira mientras el otro permanecía oculto en el madero, y con letras comprometidas, como la de ‘Lobo’, la droga, aquella lacra de la heroína que estaba matando a toda una generación.

Ares y Martín coinciden en el tipo

El año siguiente no sería muy tranquilo para Martínez Ares, y entendió muchas cosas sobre el funcionamiento del carnaval. José Luis, volvió a darle la idea a última hora, la representación de una orquesta. Así nacía ‘Doremifasoleando’ El primer hándicap llegaba desde la Fundación Gaditana del Carnaval, que se inventó una norma que contemplaba que el primero que se registrara con una obra similar a otra era el que tenía potestad para cantarla en el Falla y el otro se quedaría fuera. Para más colmo, Antonio Martín aquel año sacaría ‘Los Trotamúsicos’.

Para evitar aquello, Martínez Ares y dos componentes más pasaron la noche frente a la mejicano-y-arespuerta de la Fundación en la calle Isabel La Católica para ser los primeros. La cara del funcionario al llegar por la mañana era de una incredulidad absoluta. La comparsa se inscribió la primera, pero los días posteriores, Martínez Ares, Ángel Subiela y Antonio Martín se reunieron con el concejal de fiestas Carlos Mariscal para solucionar el conflicto. No se solucionó nada, y se estipuló que aunque las comparsas eran similares la filosofía y el concepto en sí no lo eran” y ahí quedó la cosa.

Las guitarras que llevaba cada uno de los integrantes costó más de 60.000 pesetas por cabeza, mientras que en el concurso, les tocó actuar antes que a Martín. El Niño, ese mismo día decidió ponerle unos globos a los bombos que iban a la espalda de cada componente. ¿Porqué? Se acordó de la reunión con Mariscal, y el boceto de Los Trotamúsicos únicamente se diferenciaban de ellos por los globos, así que decidió ponerlos para que así ya se pareciesen del todo. La cara de los componentes de Martín cuando los vieron aparecer era un poema. La comparsa únicamente alcanzó el cuarto premio, y Ares entendió la lección, que la lucha cantando era más efectiva que en los despachos del Ayuntamiento.

Ha dicho el Santo Padre…

Una tarde de domingo, ojeando la prensa dominical, Martínez Ares descubre un anuncio que le llama la atención, un musical llegará pronto, titulado ‘Los Miserables’ e inspirada en la novela de Víctor Hugo. Paró la lectura de sopetón y llamó a Ángel Subiela, ‘prepara café que tenemos que hablar de carnaval’. Y esa misma tarde de domingo, entre charlas y cafés nació una de las comparsas más sonadas del Carnaval de Cádiz.

En el grupo, entraría Edu Brihuega, hermano de Carli, que ya acumulaba cientos de primeros premios en las categorías infantiles y juveniles. Cogió el bombo y liberó a Carli, que pasó a la fila delantera para siempre. Subiela se encargó nuevamente de la confección del disfraz. El pasodoble al Papa retumbó como nunca en aquellas semifinales, lo que les hizo llegar a la Gran Final actuando los últimos. En los momentos previos a la actuación, un periodista se le acercó a Antonio entre bambalinas y le preguntó “Esto es para nosotros, que no lo voy a publicar, vamos, ¿no se te ocurrirá cantar el pasodoble del Papa, verdad?”, El Niño lo miró y le contestó “Por supuesto que no, por quién me tomas”. El pasodoble volvió a sonar en la Gran Final ante un público que enloquecía. El primer premio por fin había llegado.

La ventolera de coplas

10 años le costó a Martínez Ares alzarse con el primer premio en la modalidad de adultos del COAC. Se hace raro ver ahora un dato tan curioso, mientras que algunos autores ya tildan de fracaso sus primeras obras si tras 4 o 5 intentos no consiguen entrar en la final. Nada viene regalado, y Antonio es uno de los que mejor lo sabe. Al año siguiente, después de una de las actuaciones veraniegas en la Tertulia de Doña Frasquita, Subiela le preguntaba a El Niño si tenía algo pensado para el siguiente año, su respuesta fue afirmativa, y la idea era la de poner un marinero en el cielo de Cádiz, surgía así La Ventolera.

la-ventoleraPor aquel entonces, Ares llevaba un año trabajando en un periódico de Chiclana gracias a su amistad con Juanma Romero Bey, posteriormente abrieron una sección en la capital del ‘Cádiz Información’, y entre su trabajo y la comparsa le agotaban todo tiempo posible.

Fue un año de ruptura de tabús, primero, todo el mundo esperaba una respuesta de Ares en forma de pasodoble, ya que aquel del Papa le había costado la expulsión de la cofradía del Nazareno de la que formaba parte. Por otra, ya puestos en faena, decidió incluso meterse en el ‘fregao’ de la Fiesta Nacional, dividiendo así nuevamente a la afición taurina y la que no lo era. Aunque el grupo estaba contento con el repertorio, Subiela siempre maquinaba un paso más por delante, y en una noche de ensayo se le acercó a Antonio y le dijo que necesitaban una letra más, que Pedro Romero venía con su comparsa ‘Güenagente’ muy fuerte y su pasodoble a Cádiz como una mujer era un pelotazo. Ares salió de aquella habitación de ensayo y regresó, minutos después con el pasodoble ‘recuerdo que era mayo’.

Aquel año, quedó en el tintero un pasodoble inédito, dedicado a Antonio Martín que nunca jamás se cantó en el Falla ni viene en el cassette. El Niño le recomendó a Subiela que no lo cantaran, que no lo necesitaban para ganar, como así fue.

Cuando yo era chiquillo buscaba en las calles
el mar de tus coplillas, querido barquero

Y despues de ganarte
como un miserable
me inunda la pena

porque veo que tu arte
se ha muerto en un bache
de mala manera
y te comen los celos……. celos

que culpa tiene nadie
que tu alma esté enferma
enferma de triunfos,
triunfos y… premios

Ahora es el momento
de contar las verdades
que no te interesan

los premios que robaste
con los fantasamas del gallinero
lo que pasó una tarde
por un capricho de alma goyesca

Cuenta barquero,
no te calles la boca
pero dí la verdad

¡Ay! se te acabó la suerte
de niño rebelde
querido amigo

Paco ya está muerto
pero yo estoy vivo
la guerra la traigo en los vientos

Que no daría por verme
de nuevo robando
letras de aquellos mandingos
de esas voces negras

Ahí si que eras un hombre..
y no un titiritero… titiritero.




Al caldero!

El Brujo fue un homenaje a dos personas, por una parte, al creador de la comparsa, Paco Alba y otra, la espinita que tenía Ares de rendirle un pequeño tributo a su padre, componente de las comparsas de ‘el brujo’, como así apodaban al genio conileño y que tras muchísimos años con él, no había tenido el gusto de recibir el Antifaz de Oro, por no cumplir los 25 años sobre las tablas en agrupaciones.

Cada pasodoble iba introducido por un pasodoble de una comparsa de Paco Alba y en el estribillo, una gran bola de fuego que hacía enloquecer a todo el mundo, nunca se había visto algo similar. Antonio llamó para eso al gran mago Malakatin, que estuvo con el grupo enseñándole algunos trucos de magia, pero aquel del estribillo fue el que más caló, tanto que como aquí cuenta Ángel Subiela hicieron muchísimo dinero en los contratos.

Aquel año no pudieron revalidar el primer premio por tercera vez consecutiva, ya que Joaquín Quiñones y sus ‘Charrúas’ vinieron muy fuertes. A pesar de ello, también existió en aquella final una grandísima polémica a nivel interna de jurado que cuenta Rafael Pastrana Guillén a cuenta de los puntos.

La conquista de más territorios andaluces y más éxito entre la juventud era imparable, pero aquel verano la comparsa se rompía con Martínez Ares en medio. Por un lado, tenía que escoger entre amigos de siempre que no querían seguir con Ángel Subiela, o la otra mitad que querían continuar con él. La espada y la pared.

Tú siempre dándome guerra

La ruptura era clara y evidente, muchos ya no se hablaban entre ellos y Martínez Ares tuvo que escoger, lo hizo a favor de Subiela, y tuvo que decirle a 6 componentes que no contaría con ellos para La Trinchera en 1996. Posteriormente, el Chupa, que había traído a Paco Catalán, también abandonaría la comparsa. Aquella comparsa aceptó perfectamente la presión del concurso y consiguieron nuevamente el primer premio.

Como curiosidad, había un pasodoble que jamás se cantó, que iba dedicado a los componentes que ya no estaban con él, aunque el grupo actual decidió que no podían cantarlo ya que eso era una opinión muy personal del autor, y ellos no lo sentían.

Escúchame buscavidas

Para el año siguiente, Martínez Ares trajo El Vapor, que era en sí un conjunto de alegorías. Por una parte, aquella que hacía referencia a la primera línea de tren, que algunas teorías sostienen que se inició en 1837 entre La Habana y Güines, y por aquel entonces Cuba era española, la otra, la cercanía de Paco Alba a la vía del tren en su lugar de residencia, y la tercera, que decir el vapor, era decir Cádiz, medio de locomoción entre dos puntos, además aquella comparsa también aprovecharía para revindicar la falta de trabajo en la capital.

carli-carlos-y-edu-brihuega
Carli y Edu nuevamente con su padre. En esta ocasión juntos en la comparsa de Ares.

Se buscó a Manolo Peinado para la realización del atrezzo, se quería montar una locomotora, pero que no parecisese la típica americana, sino una de Cádiz, por lo que cada pieza de aquel tren, estaba compuesta por cosas de Cádiz: la Catedral, las puertas de tierra o la fábrica de tabacos entre una ciudad oxidada a la que le costaba arrancar. Para poder introducirla en el teatro, las emisoras de radio que entonces aún estaban entre las bambalinas tenían que desmontar y montar todo el kit, así como su instalación, que iba con una grúa.

Aquel año, se vivió otra lucha encarnizada de coplas entre Martín, que fue nombrado pregonero aquel año y Martínez Ares, el cual aprovechó un pasodoble en la final para enterrar el hacha de guerra entre ambos, pero le añadió matices bien marcados, no quería que aquello sonara a un pasodoble que buscaba el aplauso fácil. Era toda una declaración de intenciones de un alumno a un maestro, el manantial de la fuente donde bebió aquel niño. Como curiosidad, El Vapor llevaba dos estribillos, el que se quedó, y otro, que se utilizó después en ‘La Niña de mis ojos’ y empezaba: “Vapor de agua, ay, son tus ojitos…”. Martín ganó incontestablemente con ‘Los Buscavidas’ mientras que El Vapor fue segundo.

Con permiso, buenas tardes

En el local de ensayo se escuchó: ‘Antonio, eso me parece un tipo de juveniles, ¿pero tú de verdad nos ves a nosotros vestidos de piratas?’, a lo que respondió el autor: “Este es un tipo de siempre, qué niño no se ha querido vestir de vaquero, de mosquetero o de pirata, por favor, hacedme caso, dejadme a mí”, y así es como nació, la que es para muchos una de las mejores comparsas de la historia del Carnaval de Cádiz.

comparsa-los-piratas-298x300Lo más sencillo fue lo que pegó más fuerte. Para la confección de la puesta en escena, Ares había quedado prendado de una chirigota que representaba a los muñecos de Barrio Sésamo llamada ‘Mi viejo barrio’ por lo que decidió contactar con aquellos chicos que tenían su pequeño taller en el barrio Santamaría, eran Ras Artesanos. Por entonces, Antonio recibió una carta de su periódico comunicándole que prescindirían de sus servicios, unido a que esperaría un niño por el mes de noviembre le dio aún más fuerza y decidió que este sería el momento adecuado para vivir de sus obras, dedicándose en cuerpo y alma a ellas.

Respecto al grupo, únicamente dos cambios, entraban Rafael ‘Rocky’ y Ricardo, hermano de Paco Catalán. Ángel Subiela, con el popurrí al completo le comentó a Antonio que había que cambiar algunas cuartetas que no encajaban con el repertorio, a lo que le animó a escribir y componer el repertorio con su autoría completamente, haciendo de todas las músicas y letras inéditas. ‘Hazlo entero, tú puedes’ le comentó.

En un principio, la comparsa se llamaría ‘Piratas’, así a secas, pero fue gracias a Manolo Casal, de Canal Sur, que sugirió añadirle ‘Los Piratas’ para que sonara más rotundo. La comparsa cayó de pie y estaba en todas las quinielas pese a que Tino Tovar y su Cielo de Cádiz venian bastante fuertes. Antonio, fiel amante de la copla, siempre tuvo presente hacer un pasodoble al maltrato, y fue en una tarde, mientras fregaba, tarareaba una copla de Concha Piquer que decía: “Señor Sargento Ramírez, martirio me da un cristiano, y yo no quiero tomarme la justicia por mi mano”. Con las manos aún llenas de mistol salió corriendo a coger un papel y escribió un pasodoble que tituló ‘Con permiso, buenas tardes’. Ese mismo día lo llevó al ensayo y tras cantarlo observó que incluso a algún miembro se le había escapado una lagrimilla. Ahí supo que ese pasodoble les iba dar el primer premio.

Los Piratas supusieron el verdadero comienzo del fenómeno ‘fan’ en el Carnaval de Cádiz, sus actuaciones se contaban por cientos, abarrotaban colegios, teatros y plazoletas. Llegaron a ser disco de oro al vender más de 50.000 copias. Había escenarios, en los que eran teloneros de grandes artistas y conseguian acabar con todo el papel, la gente quería ver a la comparsa por encima del artista en cuestión. Las fotografías, los autógrafos y los contratos eran impresionantes, más de 10 meses de gira por toda Andalucía.

Pasodoble INÉDITO de Los Piratas

Comienza en Cai una batalla

templarios1Después de ese ENORME pelotazo, todos sabían que los francotiradores estarían a la vuelta de la esquina, no les dejarían pasar ni una, y es que todos y cada uno de los movimientos de Martínez Ares y su grupo sería analizado al detalle. Habían tocado el cielo con las manos, sus seguidores se contaban por cientos, y la espectativa ante una nueva comparsa crecía a pasos agigantados mientras ellos tendrían que ir con pies de plomo.

Viajaron hasta Alcoy para conseguir las mallas de aquellos Templarios y les pegaron un pullazo considerable. La presentación era un resumen del concurso y Antonio la tuvo que cantar hasta 10 o 12 veces seguidas porque al grupo le entusiasmaba, los pasodobles acorde con el tipo de guerreros decían muchas cosas, como aquella crítica a Pemán en la que volvió a dividir a sus aficionados a favor y en contra. La comparsa obtuvo el tercer premio.

Pasodoble INÉDITO de Los Templarios

La Milagrosa, el final de un comienzo

Por aquella época, Martínez Ares formaba parte de la vicepresidencia de la Asociación de Autores del Carnaval. Junto a Valdivia, buscaban mejorar el concurso, cosa que hoy día aún se sigue haciendo. Se pretendía separar al Ayuntamiento de la organización del mismo e incluso se lanzó el órdago de un concurso paralelo, pero a la hora de la verdad se quedaron solos.

la-milagrosa El Ayuntamiento decía que el COAC le costaba el dinero, pero no lo soltaba. Así llegaron numerosos cambios, pero pocos en beneficio de las agrupaciones: a la radio se la quitó de bambalinas, se eliminó la reventa y los contratos de derechos televisivos pasaron a otras manos, había que entregar numerosa documentación para inscribirse y que los decorados y atrezzos cumplían la ley…un sin fin de cambios que enrarecieron el concurso.

Ares hace un pasodoble hacia su persona pero el publico entendió que iba a Martín, de ahí los abucheos.

La Milagrosa se miraba con otros ojos desde muchos sectores, a Martínez Ares, que salía como figurante en la agrupación ya le recriminaban muchas cosas debido a los cambios, y algún autor llegó a destapar una botella de champán que según él, tenía enfriando para el día que a El Niño lo dejasen fuera, como así ocurrío. Para ampliar aún más estas sospechas conspiranoicas, Juan Carlos Aragón comentó en su libro un hecho que ocurrió aquel mismo año, mientras él actuaba con su chirigota Flamenkito Apaleao. Puedes leerlo aquí:

Pobre de aquel…

Aquella vorágine de presión pasó factura al grupo, al director y a los componentes. Antonio incluso tenía preparada una letra de despedida el año de La Milagrosa, pero se la tuvo que comer con patatas, junto al pasodoble de Teófila. Subiela ya le había confesado varias veces a Antonio que este sería el último año, que descansaría. A pesar de ello, confeccionaron una lista de bajas, ya que consideraban que había que pasar la tijera de manera drástica. Pero aquella decisión de cambiar de grupo aprovechando que Subiela supuestamente no saldría tuvo consecuencias dramáticas y se transformó en toda una odisea.

Quedaron apenas 4 o 5 componentes, y empezaron a tirar de agenda, mientras que Ángel Subiela se ponía en contacto con uno de los autores emergentes del Carnaval de Cádiz: Juan Carlos Aragón. Ares rescató un tipo que tenía pensado para el anterior grupo, de ciegos, simulando aquella época de El Lazarillo de Tormes. Entraron muchos componentes nuevos: Javi Pájaro, Francis, Antoñito, Bubu, volvió Ricardo e incluso Antonio volvió a salir en la comparsa. La Niña de Mis Ojos golpeó fuerte desde el primer día, su presentación, era una alegoría a aquella mítica de Antonio Martín ‘A fuego vivo’. Se alzaron con el primer premio y Antonio volvía a sentirse vivo, pese a todo aquel veneno que iba acumulando, era para él, y parece una osadía oírlo, el mejor grupo que ha tenido.

Revolución cubana y un barquito de coplas

La Revolución no llegó a fue tal, la propuesta inicial de sones de guaracha y guaguancó quedaron a mitad de camino en algo que Juan Carlos Aragón confesó de manera privada ‘los hijos secretos de Gloria Estefan’. Antonio se afeitó la cabeza y los ritmos cubanos llegaron al falla, con un sublime Javi Pájaro. Pese a ello, el autor pasaba por una crisis sentimental tras su inminente divorcio.

Aquella aparición de Juan Carlos Aragón, relegó a una nueva batalla de principios del nuevo siglo, entre Martínez Ares y él, como ya ocurrió en las encarnizadas batallas de coplas junto a Antonio Martín. La obsesión entre los componentes por saber lo que traían, llevaban o decía el otro grupo era casi enfermiza. La polémica llegó a su punto culmen cuando Martínez Ares dedicó un pasodoble al Piru, fallecido aquel año, aquel que estrechó su mano en la puerta de la Peña Nuestra Andalucía cuando apenas alcanzaba la mayoría de edad. Los Ángeles Cáidos respondieron con un cuplé irónico y envenenado que hizo que no se escuchara la mitad de su popurrí entre abucheos, y es que ese mismo día coincidieron ambas comparsas en la misma función. Los Ángeles Caídos acabarían abandonando el teatro escoltados por la Policía Local para evitar mayores incidentes.

Pasodoble de La Revolución y la contestación del grupo de Subiela

Al siguiente año, Calle de la mar llegó de milagro al Falla. Martínez Ares estaba cada día más centrado en su faceta de cantautor y todo aquel veneno del Carnaval le estaba quitando las ganas cada día con mayor intensidad. El aire de traición se palpaba en el ambiente y el repertorio se acabó a duras penas por parte del poeta. Pepe Berenger, el que confeccionó el disfraz de requiebro volvió a trabajar con Ares aquel año, y cerraron la función en la gran final, señales inequívocas para él que todo llegaría a su fin aquel año. Lali entró sustituyendo a Antonio y aquel tercer premio puso fin a casi 20 años de carnaval ininterrumpidos.

calle-de-la-mar

El adiós del niño coplero

Aquel verano de 2003, Martínez Ares lanzó una daga en el corazón de todos los aficionados. Se marchaba, se marchó con aquel barquito por la calle de la mar dando calabazas a la niña de sus ojos. Su cruzada no llegaba a las dos décadas cuando aquel adiós rotundo y sincero nos hizo un requiebro en el alma.

Como miserables, volvimos a buscar ese milagro en las sonrisillas cómplices para acurrucarnos doremifasoleando entre los brazos de sus coplas. Se había ido, El Niño coplero que provocó una ventolera con sus versos a uñas y dientes apagó de sopetón esta locura, y aunque nos digan muchos para justificarlo que esto es carnaval, los muertos vivientes ya se atrincheraban entre las escolleras de una ciudad que llora por su adiós más canalla. Porque hasta el vapor del agua infinita se condensa entre las mojarritas que intentan seguir torpes su estela, soñando que aquel barco pirata que se marcha con su revolución volverá algún día para conquistar a Cádiz, aquella mujer bonita.

CONTINUARÁ…

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here