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Código Carnaval

El carnaval sin tí

El carnaval sin ti - Juan Carlos Aragón

Nos contaste un día que la muerte era una lluvia que cae hacia arriba, a traspiés, a quemarropa, así fue el disparo certero de la noticia de tu partida. Un vacío inmenso que nada ni nadie podrá reemplazar.

El olimpo se abre para un ángel negro que jamás quiso reinar, un paria que nunca tuvo fronteras pero siempre supo que en Cádiz comenzaba y terminaba todo lo que necesitaba, esa patria chica que era el motivo más que suficiente para que sus versos comenzaran a derramarse sobre las cuerdas de su guitarra.

Pensar en un carnaval sin ti se me antoja catastrófico, saber que inconscientemente aguardaremos cada febrero tu palabra invencible y tu verso inyectado por ese veneno que únicamente tú sabías agregarle, saber que encontraremos ese socavón tremendo del grito rebelde… y un eco profundo que no devolverá sonido alguno.

El mundo entero llora tu marcha, desde los pintores de La Laguna, que han decidido pintar los lienzos más bonitos en el cielo de cada mañana a la muralla de Cortadura, donde silva las melodías que nunca nos llegaste a enseñar.

En Uruguay, Araca pierde un hijo, y Cuba iza tu Guayabera al viento a modo de revolución mientras llora en silencio a otro comandante.

Tus versos consiguieron ser la pólvora perfecta para una juventud carente de ídolos. Hoy, gracias a ti, los mástiles de las guitarras se alzan por un mundo más justo, por un legado infinito, por un hombre que consiguió arrancar un trozo del corazón y el alma de cada carnavalero siendo él mismo.

La Gaditanissima y Los Yesterday

Dejar huella, dejar un mensaje…ese era tú sino, el motivo de tu revolución, el motivo de tu ahínco en la llaga, del dedo en el ojo, de la piedra en el zapato. Al fin y al cabo, la vida se trata de eso…de dejar un legado, como la estela de un cometa, como un recuerdo indestructible.

Hiciste de tu guitarra tu fusil, desde el que apuntaste a todo aquel que se le atragantaba tu verso, al que miraba hacia otro lado mientras tu comparsa y tu chirigota cantaba las verdades. Así de incómodo eras, así de libre…

No habrá otro como tú en muchas vidas, pero estarás presente en la banda sonora de todos aquellos que nos atrapó tu veneno, da igual en la modalidad que fuese…

Se marchó el último revolucionario, el último que siguió la estela rebelde de Pedro Romero, el último de los bautizados con el don de agitar las mentes para que su huella en la tierra tenga un propósito muchísimo más grande que el resto.

Tu teatro y tu gente te despidieron por última vez, como aquellas grandes noches en las que conseguiste hacer crujir los cimientos. El último caminito del Falla

Y aunque ahora, tu mástil sean astillas en el pecho, mi soledad será testigo de muchos de tus himnos. Cómo para no creer ahora en la vida eterna de los carnavales…

Ahora sé que éramos millonarios.

Hasta siempre Capitán.

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