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Codigo Carnaval

El futuro de la mujer en el Carnaval de Cádiz

El futuro de la mujer en el Carnaval de Cádiz

El Carnaval de Cádiz tampoco ha podido escapar a esa discriminación histórica que ha sufrido la mujer como papel protagonista en la sociedad.

Y es que la fiesta, estuvo representada en su gran mayoría por hombres desde sus inicios en todos sus estamentos: desde la organización, la composición de agrupaciones o la autoría de las mismas.

Un papel en la que la mujer en la mayoría de los casos tuvo un papel secundario -que no irrelevante- teniendo que formar parte de la fiesta desde las trincheras, conformando los disfraces o maquillando a los componentes.

Las Molondritas, las primeras trasgresoras

las-molondritas

Es a partir de los años 80, tras la muerte de Franco y la caída de la dictadura cuando la mujer comienza a tener un poco de mayor protagonismo.

Pero hay una agrupación, en el año 1980 que marca un antes y un después en la historia de la mujer en el Carnaval de Cádiz: ‘Las molondritas‘.

Las Molondritas fueron la primera agrupación compuesta íntegramente por mujeres en participar en el Carnaval de Cádiz, aunque no participaron en el concurso si estuvieron invitadas en la Gran Final de aquel año.

Su nombre se debía a que eran integrantes de la peña ‘El Molondro’, y entre ellas, iba Rosario Mateos, madre de David y Francisco Javier, más conocidos como ‘Los Carapapas‘.

El coro primero, la comparsa después

Adela del moral

Es a partir de entonces cuando las mujeres comienzan a participar en el concurso con agrupaciones mixtas, teniendo una especial repercusión el coro, siendo el coro mixto de Adela del Moral uno de los máximos referentes de la época de los 90.

A pesar de ir ganando fuerza en la modalidad del coro, otras modalidades aún permanecían -y permanecen- carentes de la figura femenina, como son el cuarteto o la chirigota. Hubo participaciones, pero a cuentagotas.

No es hasta la década de los años 2000, cuando la comparsa comienza a ganar fuerza, de la mano de autores como Juan Fernández, Luis Ripoll o Rafael Pastrana (hijo) los que consiguen que las mujeres consigan subir el primer escalón de las preliminares y el foco apunte más fuerte.

Hoy día, la cosa es bien distinta, y pese a que ninguna comparsa compuesta por mujeres ha pisado todavía la Gran Final, gente como Carmen Jiménez Barea, Tamara Beardo o Sabina Sánchez consiguieron abrir un hueco a base de lucha y constancia para que sus voces se oyeran más allá de las puertas de tierra.

El panorama ha cambiado, y vemos como contínuamente podemos disfrutar de numerosas agrupaciones como las de Borja Romero, las que trajo Romero Bey o anteriormente Pastrana, las que llegan desde Alcalá de Guadaira y muchos otros municipios o vivimos el triunfo de Milián Oneto de la mano de la comparsa de Jesús Bienvenido.

El coro sin embargo, vive épocas de bonanza, con agrupaciones como el coro femenino de Charo Quintero, Luis Rivero, el mixto de San Fernando o el de Antonio Bayón entre otros.

El cambio de la cantera

Podemos ver un cambio completamente diferente estos años en la cantera del Carnaval de Cádiz, y como la mujer está alcanzando el protagonismo en coros, cuartetos, chirigotas y comparsas.

Una oportunidad que quizás no tuvieron gente como Laura Rivero o Carmen Jiménez, que hoy son referentes en el mundo del coro o la comparsa.

Las niñas de catalina

La mujeres que hoy están arriba no tuvieron la oportunidad de disfrutar de la cantera, tuvieron un florecimiento tardío en la fiesta, y eso ha llevado a que el germen de esa generación no haya llegado a explotar como parece que lo puede hacer ahora.

Parece que puede ser ahora, cuando la mujer forme parte de manera habitual y natural junto al hombre, creando sus comparsas, formando parte de ellas…de la forma que sea, pero codo con codo construyendo un hermoso camino de esperanza y futuro en la igualdad.

La calle, un reducto de esperanza

Sin embargo, es en la calle donde la mujer se siente cada año más fuerte y libre.

Son cada vez más chirigotas callejeras como las de Susana Ginesta entre otras las que continúan abriendo el camino que ya marcaron las hermanas Segovia (Las niñas de Cádiz) con romanceros y chirigotas.

La calle aún conserva ese aire libre, ese espíritu indomable donde cualquiera puede decir lo que quiera sin miedo al que dirán. El Carnaval de Cádiz en el estado más puro posible.

¿Qué se necesita todavía?

A pesar de atisbar un futuro halagüeño, todavía hay muchas cosas que la mujer necesita para convertirse en un referente en la fiesta.

Se necesitan más agrupaciones compuestas por mujeres, desde las voces hasta la caja y el bombo o guitarras, pero sobretodo, se necesita el corazón, el verso y la pluma de la mujer sobre las tablas del Falla.

¿Quién mejor que ellas para contarnos sentimientos tan profundos como el nacimiento de un hijo, el amor, el desamor, el machismo, el futuro de la sociedad, el piropo a Cádiz…?

Necesitamos que las mujeres vuelvan a abrir ese sendero inexplorado en el Carnaval, que nos ofrezcan otro prisma y otra perspectiva.

Porque a buen seguro, que muchísimos de los versos más bonitos de la fiesta aún están por escribirse y llevarán nombre de mujer.

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