Hay autores que llegan al Carnaval de Cádiz por casualidad, y hay autores que parecen haber nacido para él. Enrique Villegas Vélez pertenece sin duda a este segundo grupo. Natural de Ayamonte (Huelva), donde vino al mundo el 31 de mayo de 1923, su vida estuvo marcada desde el principio por el esfuerzo, la curiosidad y una capacidad innata para encontrar belleza en las cosas sencillas: en el pescado que vendía de niño por las calles de su pueblo, en las agrupaciones que sacaba su padre junto a un maestro de escuela, en los tanguillos que escuchó por primera vez al llegar a Cádiz con apenas dieciséis años.
Porque Enrique Villegas llegó a Cádiz el 13 de enero de 1940, con lo puesto y con ganas de comerse el mundo. Lo que encontró fue algo que no esperaba: una ciudad que cantaba. Una ciudad que usaba la música y la palabra para hablar de sí misma, para reírse de sus miserias y para celebrar su propia existencia. Y eso, para un hombre con el oído fino y el corazón abierto que tenía Enrique, fue una revelación.
A lo largo de su vida compaginó los negocios —la sastrería, la administración, los seguros, la fotografía, la hostelería, la joyería— con una pasión que nunca abandonó: escribir y componer para el Carnaval. Más de cuarenta agrupaciones avalan su trayectoria, entre coros, comparsas y chirigotas, firmadas a lo largo de cinco décadas. Una cifra que lo convierte en uno de los autores más prolíficos y relevantes de la historia de la fiesta gaditana.
Los inicios: un coro, una comparsa y el flechazo definitivo
Cuando Enrique Villegas decidió presentarse al Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz por primera vez, lo hizo con la modestia característica de quien no sabe todavía todo lo que lleva dentro. Era 1961 y el tipo salía con un coro, Los del Celeste Imperio, del que firmaba letra y música. En sus propias palabras, «notaba cierta frialdad en el ambiente corista» y quiso hacer algo por remediarlo. El resultado fue un tercer premio y, sobre todo, una lección aprendida: el coro no era su terreno.
Lo suyo era la comparsa. Ese formato más íntimo, más de calle, más de esquina y conversación, encajaba perfectamente con su manera de entender la fiesta. Y la vida le dio la oportunidad de demostrarlo enseguida.
En 1962, un grupo de comparsistas veteranos —entre ellos Antonio Pérez Campos, El Charpa, y otros nombres históricos como Chatín y Migueli— andaban buscando un autor tras la negativa de Paco Alba a escribir más. Alguien les habló de Enrique. Fueron a verle, él les cantó un pasodoble que tenía guardado para una comparsa que llamaría Los Gitanos Errantes, y el resto es historia. Primer premio en el concurso oficial. El debut soñado.
Lo que vino después fue una cadena de éxitos que consolidaron a Villegas como un autor imprescindible en el Carnaval de los años sesenta: Los Dandys Negros en 1963 —con un premio especial compartido nada menos que con Paco Alba—, El Oro de Andalucía y Los Caídes en 1964, y una larga lista de agrupaciones que fue dejando en el camino con la generosidad de quien tiene más ideas de las que puede sacar en un solo año.
La época dorada: los Beatles que conquistaron España

Si hay un momento en la trayectoria de Enrique Villegas que trasciende el propio Carnaval de Cádiz, ese es 1965. Ese año sacó la comparsa Los Escarabajos Trillizos, una genialidad que supo leer el zeitgeist de una época —la beatlemanía había llegado a España— y transformarlo en arte carnavalesco con una frescura y un desparpajo que dejaron a todo el mundo boquiabierto.
La agrupación no solo ganó el segundo premio en el Falla. Salió de Cádiz. Cruzó España de punta a punta durante ocho años, actuando en las salas de fiestas más importantes del país, llegó a Puerto Rico, pasó a llamarse Los Beatles de Cádiz en Madrid y se convirtió en el grupo carnavalesco gaditano de mayor proyección en toda la historia de la fiesta hasta aquel momento.
En todo ese tiempo sus componentes fueron cambiando y se calcula que por ella pasaron más de cincuenta personas. Los imitaron. Los copiaron. Incluso grupos de La Línea de la Concepción o del Puerto de Santa María llegaron a salir con el mismo nombre. Pero nadie era ellos.
El Ayuntamiento de Cádiz los homenajeó dedicándoles el cartel anunciador de las Fiestas Típicas Gaditanas de 1966. Y lo que es aún más significativo: son la única agrupación en la historia del Carnaval de Cádiz que ha recibido la Medalla de Plata de la Ciudad.
Tras el paréntesis de la gira nacional, Villegas volvió al concurso con renovada energía. La segunda mitad de los años setenta le deparó nuevos éxitos: La Sal de Mi Tierra (1976), primer premio provincial; Almas Alegres (1977), segundo premio; la prolífica temporada de 1978, en la que llegó a firmar cuatro agrupaciones simultáneamente —dos en Cádiz y dos en San Fernando—; y Hombres del Campo (1979), otro primer premio provincial, esta vez desde Chiclana de la Frontera.
Ese mismo año, 1979, le fue concedido el Antifaz de Oro, el máximo reconocimiento que el Carnaval de Cádiz otorga a quienes han contribuido de manera excepcional a la fiesta. Un reconocimiento más que merecido para alguien que llevaba casi dos décadas sembrando comparsas por toda la provincia.
La racha de los ochenta siguió siendo brillante: Quince Piedras (1984), considerada una de sus obras más logradas, Braceros de Pueblo (1985, segundo premio), Hombres Lobo (1986, tercer premio)… Un autor en plena madurez creativa, capaz de reinventarse cada año.
El estilo de Villegas: palabra de pueblo, música del alma
Hablar del estilo literario y musical de Enrique Villegas Vélez es hablar de una voz que bebe directamente de la tradición oral andaluza sin renunciar nunca a la originalidad. Sus letras tienen la textura de las cosas vividas: no hay en ellas artificios innecesarios, ni palabras prestadas de otros mundos. Lo suyo es la imagen concreta, el detalle que todo el mundo reconoce, la metáfora que no necesita explicación porque está hecha de lo cotidiano.
El pasodoble de Quince Piedras es quizás el ejemplo más claro de esta poética. Ahí Villegas le da voz a las propias piedras de La Caleta, las humaniza, las convierte en madres y testigos de la vida marina: «las morenas se duermen en mi regazo, el erizo me pincha a su albedrío y los pulpos me colman con sus abrazos». Es una letra que tiene raíces flamencas, sí, pero también tiene la cadencia pausada de quien ha aprendido a mirar el mar con paciencia.
Musicalmente, Villegas es un compositor que trabaja la melodía desde la accesibilidad. Sus pasodobles son cantables desde el primer momento, construidos para que la gente los lleve en la memoria al salir del Falla. No son partituras difíciles ni exhibiciones técnicas; son canciones en el sentido más noble del término. Hay en ellas una herencia clara del tanguillo gaditano que tanto le impactó al llegar a la ciudad, pero también influencias de la copla, del pasodoble taurino y, cómo no, de ese ambiente de sala de fiestas que conoció durante los ocho años de gira con los Beatles.
Sus chirigotas tienen un punto más ácido y socarrón, más de retranca gaditana, mientras que sus comparsas tienden al lirismo y a la dignidad. En ambos registros, Villegas sabe perfectamente cuándo acelerar y cuándo dejar respirar a la letra.
El cierre de un ciclo: últimas agrupaciones y legado

Enrique Villegas no dejó de escribir y componer hasta bien entrado el siglo XXI, lo que dice mucho de la energía que mantuvo hasta el final. En los años noventa colaboró estrechamente con su hijo Francisco Javier Villegas Mejías, Paquico, que se encargaba de las letras mientras él firmaba la música. Juntos sacaron comparsas como Papelillos (1995), El Guardacoplas (1998) o Ajitoblanco (1999), todas semifinalistas en el concurso oficial.
En 1999 vivió uno de los momentos más emotivos de su carrera cuando el Ayuntamiento de Cádiz lo nombró Pregonero Oficial del Carnaval, ofreciendo su pregón en la plaza de San Antonio el 11 de febrero. Para un hombre que llegó a Cádiz con dieciséis años buscando un futuro, hablarle a su ciudad desde ese atril debió de sentirse como el cierre perfecto de un círculo.
Siguió componiendo en el nuevo milenio: De la Viña (2000), De Ayer a Hoy (2002), Un Paseo por el Tiempo (2009) y su última agrupación conocida, Serenata (2010), demostraron que la inspiración no entiende de edades.
Su esposa, Concepción Mejías Mejías, con quien se había casado en 1950 y con quien tuvo doce hijos, falleció el 23 de enero de 2000. Una pérdida enorme para un hombre que siempre tuvo la familia como centro de su vida.
Enrique Villegas Vélez nos dejó siendo ya una leyenda viva del Carnaval de Cádiz. Un hombre que llegó de fuera y se convirtió en uno de los suyos más auténticos. Que no estudió en ninguna academia de música pero llenó décadas de concursos con melodías que la gente tarareaba en la calle. Que vendió pescado de niño en Ayamonte y acabó dándole voz a las piedras de La Caleta. Pocas historias en la fiesta son tan gaditanas como la suya.
Agrupaciones de Enrique Villegas
- 2010 – Serenata (Comparsa) (Letra y música)
- 2009 – Un paseo por el tiempo (Comparsa) (Letra y música)
- 2002 – De ayer a hoy (Comparsa) (Letra y música)
- 2000 – De la viña (Comparsa) (Letra y música)
- 1999 – Ajitoblanco (Comparsa) (Música)
- 1998 – El guardacoplas (Comparsa) (Música)
- 1995 – Papelillos (Comparsa) (Música)
- 1991 – La señora (Comparsa) (Música)
- 1987 – Pescadores fenicios (Comparsa) (Letra y música)
- 1986 – Hombres lobo (Comparsa) (Letra y música)
- 1985 – Braceros de pueblo (Comparsa) (Letra y música)
- 1984 – Quince piedras (Comparsa) (Letra y música)
- 1983 – Los pavos reales (Comparsa) (Música)
- 1983 – Los comuneros (Comparsa) (Letra y música)
- 1982 – Rancho Grande (Comparsa) (Letra y música)
- 1981 – Los pollitos mi compare (Chirigota) (Música)
- 1981 – Los hijos de la noche (Comparsa) (Letra y música)
- 1980 – Antifaz (Comparsa) (Letra y música)
- 1979 – Hombres del campo (Comparsa) (Letra y música)
- 1979 – Españoles (Comparsa Infantil) (Letra y música)
- 1978 – Los chinitos de Amol (Chirigota) (Música)
- 1978 – Recordando a Maurice Chevalier (Comparsa) (Música)
- 1978 – Los Geypermans (Chirigota Infantil) (Letra y música)
- 1978 – Los faroles de la Alameda (Comparsa) (Letra y música)
- 1977 – Fantasía Walt Disney (Comparsa Infantil) (Letra y música)
- 1977 – Almas alegres (Comparsa) (Letra y música)
- 1976 – La sal de mi tierra (Comparsa) (Letra y música)
- 1972 – Los flamencos borrachos (Chirigota) (Música)
- 1968 – Los lunares (Comparsa) (Letra y música)
- 1967 – La banda del tío Perete (Comparsa) (Música)
- 1965 – Los escarabajos trillizos (Comparsa) (Letra y música)
- 1965 – Los amargados (Chirigota) (Música)
- 1964 – Los despistados (Chirigota) (Letra)
- 1964 – Los caides (Comparsa) (Letra y música)
- 1964 – El oro de Andalucía (Comparsa) (Letra y música)
- 1963 – Los nuevos atacantes (Chirigota) (Letra y música)
- 1963 – Los dandys negros (Comparsa) (Letra y música)
- 1962 – Los gitanos errantes (Comparsa) (Letra y música)
- 1961 – Los del Celeste Imperio (Coro) (Letra y música)
Premios Enrique Villegas Vélez
🏆 1º Premio (4): Los Dandys Negros (Especial), Los gitanos errantes, Hombres del Campo, La Sal de mi tierra (Provincial)
🏆 2º Premio (9): Braceros de pueblo, Los hijos de la noche, Los pollitos mi compare (Provincial), Los chinitos de amol, Almas alegres (Provincial), Los escarabajos trillizos, Los amargaos, El oro de Andalucía, Los nuevos atacantes
🏆 3º Premio (7): Hombres lobo, Quince piedras, Recordando a Maurice Chevalier (Provincial) , Los lunares , La banda del tío Perete, Los caides, Los del celeste imperio.
🏆 4º Premio (1): Los comuneros
🏆Cantera: Españoles (1979, Chirigota infantil, 1º premio), Los geypermans (1978, Chirigota Infantil, 1º premio), Fantasía Walt Disney (1977, Comparsa Infantil, 1º premio)
Otros premios
- Antifaz de oro del Carnaval de Cádiz (1979)
- Pregonero del Carnaval de Cádiz (1999)
- Medalla de Andalucía (2004)
- Hijo Adoptivo de Cádiz (2004)
- Hijo predilecto de Ayamonte
Foto portada: Joaquín Hernández ‘Kiki’