¿Cara o cruz?

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La eternidad - Código Carnaval
Foto: Onda Cádiz

“Si sale cara no vienes conmigo, te vienes conmigo si sale cruz”. Y la noche del domingo cinco de febrero en el Gran Teatro Falla tuvo de todo, caras y cruces. Pero empecemos con lo positivo, que abundó más, en una de las funciones estrellas de estas preliminares.

Por una parte, comenzó abriendo por todo lo alto el coro de Luis Rivero, El mayor espectáculo del mundo. Y vaya si fue un espectáculo. Representando los mejores carnavales del planeta, es decir, los de Cádiz, Brasil, Venecia y China, estos coristas realizaron una actuación sobresaliente. Musicalmente es maravilloso de principio a fin, con un tango para enmarcar (introducen dos falsetas diferentes), y un popurrí apoteósico.

Las letras de los tangos fueron un piropo al K’serón del 3×4 y una durísima crítica a Susana Díaz por dejar de lado a Cádiz e incumplir muchas promesas realizadas a los gaditanos, de las mejores letras escuchadas hasta el momento por quien esto firma. El coro de Rivero apunta alto este año, porque además de espectáculo trae un gran repertorio, algo de lo que carecía en otras ediciones.

Igualmente ha de destacarse la chirigota del Gobea, Manolo el del bombo. Padre primerizo que se encuentra en la sala de dilatación de un hospital junto a su mujer, que está a punto de dar a luz. Genial idea, que explotan con diferentes músicas de comparsas en la presentación. Bonita letra la del segundo pasodoble, donde homenajean a la modalidad de chirigota utilizando los títulos de las inscritas este año en el COAC.

En la tanda de cuplés, el segundo que cantaron sobre su amigo que se ha obsesionado con los gimnasios pero liga muy poco fue mejor que el primero. Gran estribillo, eso sí. El popurrí deja sensaciones enfrentadas, algunas cuartetas funcionan muy bien y otras no tanto. La losa de Dando la talla era muy grande, y el público no ha respondido tan bien como en el pasado concurso. Aun así, son una gran chirigota.

La comparsa gaditana Los de la charca lograron una buena actuación, destacándose un gran conjunto de voces bien afinado y dos letras de pasodobles muy originales, el primero sobre un peliagudo tema que se debería tocar en carnavales mucho más de lo que se hace, sobre las drogas y las adicciones en la fiesta, focalizándose en una historia real sobre un conocido de la agrupación.

Y el segundo es una crítica a los chovinistas gaditanos que solo quieren lo suyo y rechazan todo lo que venga de afuera. “Cádiz, cuna de la libertad”, recuerdan estos comparsitas en el remate final. Gracioso el primer cuplé y discreto el popurrí. Habrá que esperar al veredicto.

Ares vuelve a dejarnos boquiabiertos y algo estupefactos

Y cerró la noche mágica la comparsa de Antonio Martínez Ares, La eternidad. Representan a Caronte, aquel que se encargaba de guiar a los difuntos de un lado a otro del río Aqueronte. Comienzan como terminaron, “Cádiz, tenemos toda la eternidad”, en una vibrante presentación. Vuelve a innovar Ares en la música de los pasodobles, con un coro que parecen voces de ultratumba.

La utilización del pito carnavalesco antes de rematar el pasodoble pone los vellos de punta. La primera letra es el piropo más triste que le ha escrito el autor a su ciudad, y el segundo sobre un hijo que vuelve a casa de sus padres con 30 años. El primer cuplé bastante mejor que el segundo, pero lo que es mucho mejor es el estribillo. Ares en estado puro. Con el popurrí uno se queda anonadado viéndolo. Y, al igual que el año pasado, uno termina de visionar su actuación pensando que la tiene que ver de nuevo y asimilarlo todo.

Por el lado negativo mejor no decir demasiado. La comparsa nazarena Camina diablo lo intentó, pero no pudo. Muy mal escrito el segundo pasodoble, cansino con el tema del segundo cuplé y la idea del tipo no la terminan de explicar con exactitud. Con respecto a la chirigota puertorrealeña, Yo esto no me lo explico, solo fue disfrutable la presentación. Repertorio chabacano, machista y con poca gracia. Pues eso, mejor quedarse con lo bueno. Antonio Martínez Ares alcanza la eternidad. Aunque eso ya lo había logrado hace bastante tiempo.

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