El niño Jesús que tenía tu mare en la mesita noche

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1996
El niño Jesús que tenía tu mare en la mesita noche - Codigo Carnaval
Foto: Onda Cádiz

Letra: Antonio Pedro Serrano Álvarez
Música: José María Barranco Cabrera
Año anterior: Los clásicos del teatro (semifinales)

Últimos años

  • 2015: Los clásicos del teatro
  • 2014: Las divinas de la muerte
  • 2013: Contigo aprendí
  • 2012: Mejó no salgo
  • 2011: Ricas y maduras

Pase preliminares

Eran dos años de sabores agridulces para El Canijo de Carmona, ya que sus dos últimas chirigotas no habían calado de la manera que a él le hubiera gustado. Este año, con un par de cambios en el grupo, y la incorporación de Jose Mari Barranco en la música, el autor sevillano se ha quitado las dos espinas de una tacada.

Fiel a sus principios y estilo, el Canijo ha sabido darle esa vuelta de rosca más al ingenio, y estos niños Jesús de mesilla de noche son un fiel reflejo al que muchas personas han tenido en sus dormitorios.

Chirigota que suena a más Cádiz que nunca, con parón, bombazo y pellizco en el pasodoble, pero sin renunciar a su estilo característico de la metáfora sacándole todo el partido posible a la semántica del tipo y de hacer reír a mandíbula batiente.

El estribillo dará mucho juego, ya que con su final abierto puede dar lugar a numerosos chistes durante todo el concurso. En voces, el conjunto suena muchísimo mejor que el año pasado, menos estridente y más dulce, recordando sus etapas anteriores.

El popurrí le saca todo el partido a las canciones actuales, al tipo y por supuesto a dos de sus show-mans: Juan Ardentía y Carlos Meni. Recordando que el Canijo es propicio a introducir cambios en el repertorio durante el concurso, estamos ante uno de los platos más fuertes en la modalidad. Este año sí.

Pase cuartos de final

No fue un espejismo, ni siquiera un milagro (nunca mejor dicho). La chirigota del Canijo vuelve por la senda que pareció nublarse, encontrando esa conexión con un público que nunca perdió la fe ni la esperanza de que llegarían buenas nuevas, y como un nuevo mesías, reencarnado en el niño Jesús bajó al templo de los ladrillos coloraos a ofrecernos su repertorio.

El Canijo no rehuye, y se mete de lleno en el fango, con temas como la Semana Santa o la pederastía en los curas o sacerdotes. La música de Jose Mari ‘el lacio’ envuelve a esas letras mágicas que tienen el aroma doble, con retazos del músico pero con el vanguardismo del autor de Carmona.

Los cuplés son muy ingeniosos, aunque quizás el desarrollo sea mucho mejor que el remate en ambos. En esta ocasión, como ya hiciera otros años, no cambia cuartetas de popurrí, mantiene la misma línea argumental que tanto gustó en preliminares. Una de las favoritas en el vagón de cabeza.

Pase semifinales

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