Lo que no sabías sobre la comparsa Los Equilibristas

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Lo que no sabías sobre la comparsa Los Equilibristas - Código Carnaval

La comparsa Los Equilibristas, de Miguel Ángel García Argüez, José Manuel Aranda y Noly, nos dejaron un gran sabor de boca en una final muy competida del COAC 2017.

Pese a que la comparsa dirigida por Ángel Subiela obtuviese el cuarto premio de la modalidad, la sensación que dejó la gran final es que cualquiera de las cuatro finalistas pudo ser la gran vencedora.

Una vez pasada la vorágine del concurso y del carnaval, las agrupaciones se centran en los eventos veraniegos y los autores a comenzar a perfilar grupos y repertorios para el próximo año.

Es el caso de Argüez, que publicó recientemente una serie de artículos, que nos han inspirado a crear un video para descubrir un poco más los entresijos de la comparsa ‘Los Equilibristas’.

En el vídeo se reflejan numerosas anécdotas y curiosidades de la agrupación, nos damos cuenta como todos han puesto su granito de arena, y como quedan en el tintero muchas de las letras que el autor lleva al ensayo.

El primer pasodoble de Los Equilibristas

Este primer pasodoble no viene ni en el libreto ni en el cd, y es el primer embrión.

Cuerdas sobre el cielo azul de Cadi,
de Cadi, de Cadi.
Cuerdas desde la Bella Escondida
a la Torre Tavira.
Desde el Torreón de Puerta Tierra
hasta los ficus de la Alameda.
Y un poniente de cristal
mi trayecto marcará
hasta el faro de San Sebastián.
Y mientras se pone el sol
sigo andando hasta el reloj
de la torre de San Juan de Dios.
Que en esta ciudad de funambulistas
todo el mundo es un poquito artista
y hace equilibrios, y hace equilibrios
hasta el alcalde.
Y del puente Nuevo al Puente Carranza
veo al mar y al cielo en una balanza
y en su incendio azul la Bahía arde.
Y empiezo a sentir
mirando a lo lejos el triste reflejo
del sobrevivir
y pienso en la gente cobarde y valiente
que veo desde aquí
que en la cuerda floja ha aprendido a aguantar y a vivir.
Y aquí se acabó el corto paseo
que anuda el deseo de mi corazón.
Mi Cádiz, que pasan y los años
y tú siempre en lo mismo:
¡Ay, pobrecita ciudad
que el cielo quieres tocar
andando sobre el abismo!

El verdadero pasodoble de medida

Nos cuenta Argüez, que el pasodoble con el que se presentaron Los Equilibristas en la fase de preliminares no fue el verdadero y típico pasodoble de medida, ya que este llegó en el mes de enero, casi empezado el concurso.

Posteriormente se había ensayado con otro, que gustó mucho más que el embrionario llamado ‘Cádiz, la comadre de los mares’ cuya letra si viene en el cd, y pudimos grabar en la batalla de coplas.

Una letra que no cuajó

No todas las letras que lleva el autor llegan a buen puerto, y es lo que le pasó a este pasodoble, que como el autor dice, pasó desapercibido por el local de ensayo ya que el grupo no lo recibió con demasiado entusiasmo.




En él, Argüez contaba la historia de los hombres sin nombre, los vagabundos de nuestra ciudad, que precisamente aquel día, se había cobrado la vida de un hombre por culpa del frío.

La letra en cuestión es la siguiente:
Frío, la bandera del invierno,
invierno, invierno…
Frío que desciende desde el cielo
y cruje en el suelo.
Frío, pero dentro de tu casa
cálidas mantas y alfombras tibias.
En la calle la humedad
negra, helada y sideral
clava sus agujas de cristal.
Y en tu casa el edredón,
la franela y el colchón
y la estufa con su resplandor.
En la calle escarcha y crujir de huesos,
uñas de granizo, perros de hielo,
noche que clava, noche que clava
sus negros dientes.
Esa tos de niebla en las madrugadas,
ese hierro crudo de las heladas,
y en tu casa sopa y café caliente.
Por el ventanal
arrecia la noche que cruje de frío
y no tiene piedad,
diciembre de piedra y de helados cuchillos
en la oscuridad,
y tú y el pijama y la lana al calor del hogar.
¡Maldita ciudad!
¡Maldita la gente pasa y no mira a ese negro portal!
El frío de la indiferencia hacia un cuerpo sin nombre:
que en Cadi el frío dirán
no es frío, que es humedad
pero hoy ha matado a un hombre

Un final de popurrí que tampoco fue

José Manuel Aranda y Chapa, tenían pensado un final de popurrí un poco más gris, triste y nostálgico que el que conocemos.

El grupo no lo terminó de ver, y decidió apostar por ‘Ven y sube aquí a mi alambre’, ya que la consideraban más optimista, alegre y vistosa, cosa que finalmente al autor también terminó de convencer viendo el resultado final.

Un alambre, dos calambres,
tres miradas al frente y ya llego al final,
cuatro vientos, cinco alientos,
seis palabras que hablan el lenguaje del mar,
siete vidas, ocho heridas,
nueve versos clavándose en el corazón,
diez regresos, once besos,
doce meses de espera en una estación.
trece coplas, catorce pasos
¡Que ya estamos, que llegamos!
¡Quince voces te dicen adiós!
Y una gente que grita aplaudiendo
que ya el espectáculo se terminó.
Y tú y yo desde el filo del aire
inclinamos la frente y decimos adiós
¡Que se apague la luz en la pista
del equilibrista y de esta función!
Y el alambre se queda vacío
y el corazón mío es un acordeón.


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Un homenaje al Pillo

La idea de un pasodoble al Pillo surgió de Juan Blanco, se grabó en el cd, pero por la dinámica del concurso finalmente no se pudo cantar en el teatro.

Gritos que en mi corazón resuenan.
Gritos de mi Cadi y de su gente
que piensa, que siente.
Gritos, que han marcado el día a día
de la alegría o de las penas.
Gritos que quieren mostrar
el sentir de esta ciudad.
Gritos en la plaza o en el bar
o en el Pleno a donde van
los vecinos a gritar
junto al grito de algún concejal.
Gritos en el parque, niños jugando,
o la tarde aquella en que oí gritando
mil corazones, mil corazones en el Carranza.
Gritos al Greñúo que no se olvidan,
o en los Astilleros por la Bahía
gritos de un obrero sin esperanza.
Pero hoy quiero yo hablarte de un grito de fuego
que nos encendió el corazón,
un grito que hacía brillar los silencios
y darle emoción,
un grito que hoy no va a sonar pero siempre sonó.
Me quiero acordar
en este escenario de un grito
que a todos nos hizo temblar
El grito que en este teatro clavaba un cuchillo,
Por eso hoy canto en tu honor
un grito en esta canción,
don José Payán (¡CAI!), El Pillo

Todos los secretos de Los Equilibristas

Tanto nuestro vídeo recopilatorio como estas letras, están inspiradas en los artículos que escribió Chapa en el periódico digital ‘El tercer puente’. Si quieres conocer con más detalle sus impresiones hay 5 artículos relacionados con la comparsa que puedes leerlos.

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