El Carnaval de Cádiz en los años 80

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Resumen Carnaval de Cádiz años 80

La década de los años 80 en el Carnaval de Cádiz es una época muy prolífera, que sin lugar a dudas logra hacer una pisada fuerte en el sendero del futuro, convirtiéndose en referencia absoluta para los que próximamente subirán a las tablas, pero que de momento, se contentan con simplemente soñarlo.

En aquellos años se vivieron dos acontecimientos importantes a lo largo de esa década. Una, fue el fin de la segregación de las modalidades ‘Locales’ y ‘Provinciales’ en 1982.

Por aquel entonces, las agrupaciones se diferenciaban si eran de Cádiz capital (Locales) o si venían de la provincia (Provinciales), encajando allí a todas las agrupaciones que llegasen más allá del Fuerte de Cortadura.

[st_box type=”info”]En los 80, Antonio Martín consiguió 4 primeros premios en la modalidad de comparsas[/st_box]

Pasarían 6 agrupaciones por modalidad a la Gran Final a partir de 1982, manteniendo en 3 a los cuartetos.

En 1985 y 1986, se reducen a tres finalistas por modalidad, aunque en 1987 se vuelve a cambiar, quedando en 4, formato que se mantendría por mayor tiempo.

Reformas en el Gran Teatro Falla

Otro de los cambios significativos fueron las obras llevadas a cabo en el Gran Teatro Falla, que obligaron a trasladar el concurso al extinto Teatro Andalucía en el año 1987. Como curiosidad, la Torre Tavira albergó por entonces los camerinos del teatro para las agrupaciones.

Fueron dos años de obras, y algunas agrupaciones punteras aprovecharon para no salir y descansar.

Antonio Martín, dominador de la comparsa

Soplos de Vida

La modalidad de comparsas, durante esa década tuvo un reinado con nombre y apellidos: Antonio Martín García, el coplero de la calle San Vicente lograría encadenar hasta tres primeros premios consecutivos en la modalidad entre los años 85, 86 y 87 con las agrupaciones ‘Entre Rejas’, ‘Soplos de Vida’ y ‘A fuego vivo’. 4 primeros premios serían suyos en esa década, si contamos con el que conseguiría ‘Agua Clara’ en 1983.

Martín vivía una época de plenitud, con un grupo de grandes voces como McGregor, Catalino, Caracol o Pedro Ramos entre otros muchos.

La veterana Peña Nuestra Andalucía también continuaba al pie del cañón, alcanzando dos primeros premios en aquellos años, uno con ‘Pregones’ y otro con ‘Al compás de mi cepillo’, con Pedro Romero y Prada Durán como respectivos autores. En ella, en 1984, comenzaría a dar sus primeros pasos un jovencísimo Antonio Martínez Ares con ‘Requiebro’.

La comparsa vivía una época de esplendor, Antonio Varo y sus comparsas de Barbate, como Filo Andaluz lograban hacerse con el máximo galardón en 1984, o Joaquín Quiñones con ‘Dioses del Olimpo’ en 1982. La provincia estaba en auge, como así demostró la comparsa de Conil ‘Claveles’ de Antonio Bonet y Manuel Nieto

El duende de Enrique Villegas mantenía una lucha de poder con los grandes, trayendo magníficas comparsas como ‘Los Hombres Lobo’, ‘Rancho Grande’ o ‘Quince Piedras’.

Los Majaras del Puerto consiguieron brillar con luz propia con agrupaciones como ‘Los Simios’ o ‘Caballos Andaluces’, comandados por el gran Pedro de Los Majaras.




A finales de la década, Martínez Ares ya comenzaba a aparecer en algunas de las finales, como en 1987 con ¡Esto es Carnaval! o en 1988 con ‘Entre tus brazos’.

El estilo clásico aún predominaba en la comparsa, los trajes y los canastos de mimbre o las referencias marineras eran disfraces muy recurrentes, pero algunas comparsas como ‘Soldaditos’, ‘España La Nueva’ o las propias de Martínez Ares ya nos hacían indicar que algo estaba por llegar, algo distinto.

Su majestad el tango viñero

Entre pitos y flautas

En la modalidad de coros, el coro de La Viña vivía su época dorada a principios de los 80, ‘Entre pitos y flautas’, ‘Pinocho’ o su futura alianza con Antonio Burgos y Antonio Martín, darían muchos premios y finales a los viñeros.

Pese a ello, la competición estaba siempre muy reñida, con Julio Pardo, por entonces junto a Quico Zamora con coros como ‘La tía norica’ o ‘Guacamayos y lechuginos’ o un Antonio Rivas que por entonces colaboraba con ilustres de la fiesta como Antonio Segura o Adela del Moral, con grandes coros como ‘La Viudita Naviera’ o ‘Watusi’.

Uno de los coros que gustó muchísimo fue ‘El Callejón de los negros’ en 1985, a los que muchos veían como el primer premio de la modalidad.

La jerarquía de Juan Rivero y la genialidad de Paco Rosado

En chirigotas, encontramos un dominador claro respecto a primeros premios: Juan Rivero Torrejón, es el máximo exponente del carnaval isleño, y hasta 3 primeros premios en la modalidad de chirigotas encontramos con su autoría.

Agrupaciones como ‘Las Danzarinas Locas’, ‘Los tontos no se separan’ o ‘Los Brutos Secos’ lo sitúan como el ejemplo a seguir.

Pero los años 80 son un manantial de ingenio, y grandes chirigotas emergen, algunas con mayor suerte que otras, pero todas y cada una quedan en el recuerdo del aficionado, el mayor premio posible.

‘Los Cruzados Mágicos’ del Gómez y Paco Rosado, junto a ‘Los Combois da’ pejeta’ de Valdivia y Luis María suponen sin lugar a dudas los auténticos pelotazos de los años 80.

También hay otras que se quedan en el camino para sorpresa de los aficionados, como son ‘Los Cubatas’, uno de los mayores cajonazos de la historia del Carnaval de Cádiz junto a ‘Caleta’, de Antonio Martín en esa década.

Aparecen el Love, Selu, Yuyu o Sheriff entre otros

En la chirigota, vuelve a ocurrir como en la comparsa. El estilo clásico es el que domina, pero comienza a verse un germen de agrupaciones que ya asomaban dispuestas a dar mucho que hablar.

Los Salmolontropos Verdes

Es el caso del Carapalo, que consigue dos primeros premios con ‘Un montón de guanaminos’ (87) y ‘El Crimen del mes de mayo’, donde el arte del Petra y Manolo Santander ya se hacía notar.

Aunque como decimos, es una época de nuevas agrupaciones que marcarían un gran legado en los 90. Es el caso de la chirigota del Love, con ‘Los indiotas’, ‘Terror terrorífico en la casa del horror horroroso’ o ‘Las momias de güete’, uno de los grandes pelotazos de 1986.

Comenzaban su andadura la chirigota del Sheriff, allá por 1987 con ‘Los Feicios’ o en 1989 daban el salto a toda una Gran Final unos Salmolontropos Verdes, de Erasmo Ubera, José Guerrero Roldán ‘Yuyu’ y música de Selu García Cossío.

El cuarteto está muy vivo

La modalidad del cuarteto estuvo repartida nuevamente por diferentes autores, en los que volvemos a encontrar a Juan Rivero, polifacético donde los haya, y sin lugar a dudas, uno de los autores más laureados del Carnaval de Cádiz.

Otro de los autores que no podemos pasar por alto son Agüillo hijo, y Agustín González ‘El Chimenea’, quien también compaginó su autoría con numerosísimas chirigotas.

Aunque si tenemos que subrayar a alguien dentro del cuarteto es al dueto compuesto por el Peña y el Masa, sin lugar a dudas los componentes con más arte de la modalidad. De ellos, pudimos reírnos a mandíbula batiente en agrupaciones como ‘La boda del Siglo’, ‘Dallas’ o ‘Los Karajotecas’.

Tampoco podemos olvidarnos de los hermanos Scapachini, ni del célebre cuarteto de Rota que a mediados de los 80 trajo un aire fresquísimo a la modalidad con su enorme ingenio.

Era una época muy buena para el cuarteto, que vivía ajeno a la posterior crisis que llegaría en la siguiente década.

Época dorada y germenes de nuevas décadas

Los años 80 sirvieron para brindar una época dorada a grandes autores como Antonio Martín o Juan Rivero, mostrando sus mayores y consecutivos premios durante ese legado.

Así mismo, aquellos años sirvieron como germen para otros muchos grupos que posteriormente dominarían los años 90, y que de momento únicamente sacaban tímidamente la cabeza, atisbando eso sí, un futuro prometedor.

El carnaval de las rosas y claveles hacia el escenario, el de las finales apoteósicas y el público disfrazado a golpe de plumero, mientras que en todo el Falla retumbaba aquello de ‘Qué bonito está mi Cádiz, que bonita mi ciudad, que rebosa de alegría cuando llega el carnaval’.

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