El equilibrio de la vida

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Equilibrista

Cuando un elenco de cantautores, poetas y ases del Carnaval de Cádiz se unen en un proyecto, si se le da el equilibrio perfecto puede sostenerse en cualquier alambre por fino que parezca. Así, la comparsa Los Equilibristas no se mantiene, sino que flota entre un halo de nostalgia entre plumas de poetas del verso y el bordón como Aranda, Chapa o Noly junto a titanes de las gargantas eternas como Carli, Subiela, Taleguilla o Jesús Silva.

Los Equilibristas nos hace flotar hacia un mundo de sueños, lo que vemos por encima de aquel alambre, pero a la vez nos recuerda lo cruel que es la caída hacia el abismo. Abajo espera la cruda realidad.

Y mientras, aquel funambulista se sube a la cuerda infinita cargando con los equilibrios de la vida: La abuela ingresada, la letra, el seguro, el tenemos que hablarlo, el ruido del coche, la injusta justicia o el miedo en la gente…como bien dicen en aquella maravillosa cuarteta del popurrí.

Los equilibristas de la vida, nosotros mismos reflejados en una parodia irónica y veraz transformada a la perfección en comparsa. El alma abierta de este elenco de poetas que nos postran desnudos sobre aquel frágil alambre, con nuestros miedos y temores, con nuestras virtudes y defectos.

Ahí arriba no hay máscaras que valgan, no hay segundas oportunidades ni vuelta atrás. Los Equilibristas es la vida misma poniéndote en un todo o nada, en un ahora o nunca.

La comparsa, en ocasiones tiende a convertirse en canción, en un himno interior hacia las inquietudes propias de uno mismo, su mensaje se traza como un interrogatorio constante en tu interior. La valentía de subirse a la cuerda como forma de vencer los miedos, la caída como consecuencia del vencimiento de los miedos frente a los sueños.

Llega, de primeras, como muy pocas en este 2017 han conseguido, y lo hacen porque Los Equilibristas somos nosotros mismos, porque nosotros decidimos si seguimos danzando sobre el alambre, embriagándonos del mensaje tremendo que ocultan sus letras, ahí arriba, donde el cielo, la vida y los sueños parecen rozarse como las nubes de primavera por cada paso que damos sobre aquella cuerda que nos sostiene, con el ahínco perseverante de los que creen en ellos mismos.

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