La sencillez de las comparsas en 2019

La sencillez de las comparsas

Este COAC 2019 nos está sorprendiendo en la modalidad de comparsas sobre todo por un detalle muy significativo: la sencillez.

En un denominador común en varios de los autores top de la fiesta, hemos encontrado esa característica, como un resurgir, como el que regresa tras un arduo sendero y entiende que no hay agua más pura y fresca que la del manantial en el que bebió por primera vez.

Martínez Ares, Juan Carlos Aragón, o los hermanos Carapapas son el claro ejemplo de este giro.

Los autores han decidido dejar atrás las estridencias, y se han propuesto recuperar ese sello clásico y sencillo que caracterizó a las comparsas de los años 50 o 60 con Paco Alba.

La melodía corta y al sitio, el estribillo de piropo, y la octavilla dejando breves pinceladas, a salpicones de talento y nostalgia de un carnaval ya pasado, aquel de transistores y locutores titánicos.

La comparsa parece haber entendido que una parte del camino recorrido no llegó a buen puerto. Ni era lo que el aficionado exigía, ni sonaba como ellos mismos habían imaginado en un principio. Y ahora, parece que todos ganamos en este volver sobre los pasos.

Un sendero que conduce a un mismo camino…

Si bien es cierto, que nada de esto es nuevo, ya que agrupaciones como la de Ángel Subiela en ‘Los Doce‘ o Juan Carlos Aragón con su regreso en 2015 con ‘Los Millonarios‘ ya habían apostado por ese pellizco, y aún más…siempre hubo en el Concurso agrupaciones defensoras de ese corte clásico fuese el año que fuese.

El yunque bendito de Ares resuena en el eco imponente de Los Forjaores, la estampa goyesca de la Gaditanissima nos transporta a un Cádiz de fantasía, un marqués con mucha pinta de Julianes, unos luceros eternos con estirpes de hombres del mar, un cuento de Oz que parece sacado de fabulistas

Y cómo no, tenemos a unos buscadores, en la búsqueda del oro más puro mientras sus gargantas se baten por Cádiz…el legado inmenso del padre de la comparsa: Don Paco Alba.