Peregrinos de fe, carnavaleros de religión

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Los Pereginos
Foto: Onda Cádiz

En concepto de la comparsa de Los Peregrinos posee un mensaje que aguarda en el corazón de muchos, un mensaje que cala de una forma más certera cuanto más nuboso se ve el sendero, aquel que devuelve al más fiel devoto a la meca del Carnaval.

Y lo decimos porque a Tierra Santa se llega, en una nostalgia constante y una vivencia efímera, Cádiz otorga a los peregrinos de coplas una dosis justa durante la semana de carnavales y un veneno que no se cura para el resto del año. Pero Los Peregrinos se entienden desde dos horizontes bien distintos e igual de bonitos.

Los Peregrinos para Cádiz

Los peregrinos

La comparsa de Juan Carlos Aragón pone en el altar a una religión pagana, sin más dios que las coplas y sin más profetas que su propio pueblo, aquellos que cantan las letras inmortales que les regalan los suyos.

No hay nada más bonito para un gaditano, que le regalen esta bella impronta, de recorrer rincones cotidianos a modo de alta literatura, para hacernos suspirar por nuestra ciudad y verla aún más bonita.

Juan Carlos Aragón afila el lápiz y no patina, hinca un bastón en el epicentro del sur más al sur para contarnos de gaditanas maneras que no hay más religión que el tesoro que esconden las murallas y las piedras por donde paseamos a diario, que el sol que nos llena de vida y las noches que se nos vuelven eternas cantando sus coplas.

Los Peregrinos para fuera de Cádiz

Peregrinos

Pero hay otros peregrinos más allá de Cortadura, son aquellos que tuvieron que emigrar con el anhelo de volver en contadas ocasiones, o los que no han nacido aquí, pero veneran el Carnaval de Cádiz como un dios todopoderoso.

El ritual kilométrico de cualquier rincón de Andalucía o España para ver a su comparsa favorita, para pisar tierra santa y emborracharse de coplas en cualquier esquina. Un escenario que no conoce el gaditano, pero que cualquiera de Sevilla, Jaén, Huelva, Córdoba o de donde sea lo entenderá perfectamente.

Un ritual de nervios, de pisar el Gran Teatro Falla, de devorar kilómetros de ilusiones. De sentirse vivos gracias al Carnaval.

Religión de coplas

Los peregrinos es un bello homenaje a la afición, y también a su propia comparsa, peregrinos de una religión de coplas por todas las provincias donde se les solicite, poniendo el calor de sus gargantas a los que les dan cobijo en forma de aplausos, en forma de cariño recíproco con el nombre de Cádiz como estandarte.

Creo en ti
Oh todopoderoso Carnaval de Cádiz
Creador del cielo inmenso de los pobres
Y creador de la tierra como calle
Creo en el Tío de la Tiza su hijo primero
Y en todos sus hijos los otros, los chirigoteros
Que los concibieron por la obra y la gracia del divino espíritu
Que el pueblo necesita
El pueblo que aquí nació, de la virgen Tacita
Creo en ti
Oh todopoderoso Carnaval gaditano
Que padeció el poder bajo tantos tiranos
Hasta ser crucificado, muerto y sepultado
Que desde lo profundo de los infiernos
Resucito al tercer siglo de entre los muertos
Y ascendió a la Cruz Verde y allí está sentado a la izquierda del Falla
A donde vive su reino pa que la gente viva feliz
Aunque no tenga gobierno
Creo en el espíritu libre y santo
En la iglesia de los compases celestiales
En la comunión de la gente cantado
En el perdón de los pecados inmorales
En la resurrección de las caras pintadas de blanco
Y creo en la vida eterna de los carnavales
Y creo en la vida eterna de los carnavales

Gracias a estos profetas, y a estos peregrinos, se extiende la palabra y la fe, la religión que tiene su propio credo y un sendero tremendo por recorrer, hasta el caminito del Falla, hasta el corazón de las coplas, por y para el Carnaval de Cádiz.

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