¡Qué ange hay en Cádiz!

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El ángel de Cádiz
Foto: Onda Cádiz

Gaditano, gaditano. Con gracia y ángel. Por y para Cádiz. La antepenúltima jornada de preliminares resultó ser la noche del 3×4 y del gaditanismo puro. Primero actuó la chirigota Al borde del precipicio… ‘Los rancios’, que resultó ser una de las sorpresas de esta fase, aunque se veía venir, pues la música venía firmada por el maestro Manuel Sánchez Alba, el Noly.

Preciosa música de pasodoble, marca de la casa, y grande la segunda letra, en la cual explican su amor al pasodoble clásico, el del 3×4, y recuerdan la coincidencia de que esa misma noche actúen dos Manolos que llevan ese estilo como bandera. Se refieren a Santander y al propio Noly. Muy buena la tanda de cuplés. Y al mismo nivel presentación y popurrí. Un servidor se ha reído mucho con ellos durante la actuación de esta chirigota de componentes jóvenes pero sabor añejo.

Luego llegaba el propio Manolito Santander (junto a Sánchez Reyes este año, recordemos) para divertirnos con un tipo muy de Cadi, Cadi, aquellos paisanos de la tacita que viven en el centro de la ciudad y han sido denominados ahora, con la inauguración del segundo puente, como residentes en Cádiz Norte. Este cambio lo aprovechan ellos para ponerle humor y vestirse de vikingos. Son Los de Cádiz Norte. Presentación al estilo Santander, como introducción a su personaje y con pequeñas dosis de humor.

La chirigota se crece con los pasodobles, una maravilla musical y dos grandes letras, sobre todo la segunda, en donde el autor pide perdón a su hija corista por no haberle prestado más atención cuando ella decía que quería salir en carnaval. Finalmente le pide que siga en la brecha y no se canse. Muy emocionante, de los pasodobles que hacen que sueltes algunas lagrimitas. Siguen gustando en la tanda de cuplés, ambos muy graciosos. El popurrí es gaditano, gaditano.

Constantino Tovar, el autor que se reinventa constantemente. Y acierta

Como también lo es la nueva comparsa que nos ha traído Tino Tovar: El ángel de Cádiz. Una propuesta con riesgo y distinto a lo anterior suyo, como siempre hace este autor, y que en el teatro puede que no haya conectado del todo con el público, pero de la que estoy seguro  terminará encandilando una vez avance el concurso y sus actuaciones en los siguientes pases. Muy trabajada la comparsa, se aprecia en la música, en las letras, en la puesta de escena y en la magnífica interpretación por parte del grupo.

Los dos pasodobles son pura poesía, el primero piropo a Cádiz y el segundo homenaje a Camarón, que en este 2017 se cumplirán los 25 años de su muerte. Grandes letras las dos, y grande la melodía que nos deja en nuestras bocas el señor Tovar. Cuplés cortitos pero simpáticos y popurrí acertado y muy al tipo. Me ha gustado bastante. No decepciona.

Para empaparnos también de la historia del gaditanismo y, en esta ocasión concretamente, de su carnaval, también estuvo el coro de voces mixtas Las atrevidas, mucho mejor en repertorio que en la ejecución de este (es decir, el autor por encima del grupo), algo inusual, pues suele ocurrir todo lo contrario. Destacó el segundo pasodoble y, sorpresivamente, el popurrí, en el cual nos hacen un recorrido de la participación de la mujer en el COAC. Entretenido y didáctico.

Menos disfrutables fueron las comparsas La magia del silencio, con muchos nervios en los primeros minutos de actuación y un repertorio cortito en letra y música; y Los peleones, de Morón de la Frontera, que tampoco acertaron en la música del pasodoble, así como en las letras, muy confusas y mediocremente desarrolladas.

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