¿Qué son Los Prisioneros?

Que son Los Prisioneros

Una vieja jaula contiene el canto de 16 gargantas, aparentemente impasibles pero nerviosas en sus corazones, deseando hacer tronar su canto en una estampa que guarda muchos guiños con aquel año 1985.

Unos barrotes, y unos primeros acordes muestran que nada es casualidad, un pequeño homenaje a posiblemente la mejor comparsa de Antonio Martín García se alza en un escenario que revienta, ante otros componentes y un colorido espectacular.

¿Qué son Los Prisioneros?

La impronta de la comparsa nos muestra a pájaros de colores, prisioneros en una gran jaula, pero la presentación ya nos da muchísimas pistas de la verdadera intención del Chapa.

Aquellos pájaros hacen un símil entre el hombre y el pájaro, pero no un pájaro cualquiera, ellos son los pájaros, los comparsistas, hombres también al fin y al cabo, encerrados en una cárcel de coplas que es el Gran Teatro Falla.

El pájaro está encerrado, pero es libre de cuando, qué y a quien cantarle, mientras el hombre se dedica a poner fronteras, a echar el rato y a callarse, en una actitud pasiva, el pájaro anhela la libertad, escapar de una prisión que lo mantiene cautivo.

El público, como el hombre que saca al sol al pajarillo, que le da comida y espera su canto cada febrero, mientras el pájaro sentenciado y prisionero, continúa dejándose los huesos por su libertad y por su canto, por romper lo establecido, una oda a la libertad en toda su expresión.

Los Prisioneros

Un registro noventero

Subiela y los suyos vuelven a apostar, por el registro ‘de las comparsas que saben hacer’, según palabras del propio director en una entrevista.

Una impronta clásica, de aquellas que embelesaban nuestros viejos vhs. La copla es la predominante. Una gran reja, una jaula donde co-habitan y sus disfraces. No se necesita nada más para expandir el mensaje al receptor, como se hacía antaño, buscando no hacer perder la atención a lo que se canta.

El pájaro, la libertad y rebeldía

La escenificación del pájaro es una muestra del carácter rebelde de los autores. El canto libre que no cesa pese a estar encorsetado en un hábitat minúsculo, el anhelo de escapar y volar lejos, donde la tierra no absorba las esperanzas, donde los hombres y mujeres no callen ni se postren inertes ante sus catástrofes.

Pájaros prisioneros, con el número de preso marcado a fuego en las costuras de su corazón, dando lugar a acontencimientos importantes de sus vidas, seguramente aquellos por los que vayan dedicado sus cantos libres en barrotes de carnaval.