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Codigo Carnaval

La chirigota del Cascana, la viña en el Falla

la chirigota del cascana

Creo que no hace falta dar muchas explicaciones o ejemplos si decimos que el barrio de La Viña es prácticamente un mundo aparte de Cádiz y la chirigota del Cascana seguramente, uno de sus baluartes junto a la chirigota de Manolo Santander.

Abanderados por Juan Luis Soto Velázquez, conocido en el barrio como ‘Cascana’, la chirigota que llevaría su sobrenombre comenzaría a tomar forma a principios del siglo XXI.

La chirigota del Cascana siempre tuvo un carácter totalmente anárquico, no tuvo un especial hincapié en el régimen organizativo y jamás se tomó el carnaval o la propia chirigota como algo más allá de la pura diversión estacional que provoca la fiesta.

De ahí, que la fama de ser una de las chirigotas más canallas que pisaban las tablas del Gran Teatro Falla concurso tras concurso fuesen una absoluta verdad.

Cascana y su gente siempre fueron de frente, jamás intentaron ser algo o alguien que no fueran ellos mismos. Con sus luces y con sus sombras.

La filosofía del barrio de La Viña

Pasodoble a Willy - Chirigota del Cascana

Históricamente, el barrio de La Viña siempre ha sido uno de los más pobres en renta per cápita de la ciudad, y su índice de desempleo es de los más elevados.

Esta constante falta de recursos ha conseguido que el viñero hiciese una coraza protectora, y comenzase a vivir los pocos instantes de alegrías al máximo… como si no hubiese un mañana.

El barrio de La Viña ha entendido desde hace mucho tiempo que tiene poco que perder y mucho que ganar en la resiliencia, en la forma de ser felices, el vivir cada instante como si fuese el último.

Es muy fácil meter el dedo en la herida desde la comodidad de un sofá, desde miles de kilómetros de distancia sin entender el carácter de sus habitantes. Es necesario entender muchos porqués, antes de poder juzgar a unos vecinos, o incluso a una propia chirigota por sus acciones o su forma de vida.

La chirigota del Cascana es la viña, sin filtros

los quince en la piera

Si hubiera que ponerle algún calificativo a la chirigota del Cascana que realmente le hiciera justicia sería auténtica.

Auténtica porque en la filosofía y el espíritu del grupo se ve al gaditano y al viñero tal y como es. Aquí no se cantan cosas para ganar premios, ellos van más allá y entienden a su chirigota y el concurso del Gran Teatro Falla como el altavoz mediático de su protesta, de su reivindicación diaria.

Y aunque sea generalmente de izquierdas, al Cascana y los suyos no les ha temblado el pulso nunca en alzar la voz y gritar lo que otras muchas agrupaciones no se han atrevido a cantar o escenificar.

Ellos han sido el azote más voraz de la política gaditana, andaluza y española, no han dudado en ridiculizar, criticar o señalar a aquellos que estuvieran haciendo daño a la ciudad de Cádiz…y lo han hecho siempre sin filtros, sin tapujos y sin engalanarlo de poesía o doble sentido. A quemarropa.

Compromiso y solidaridad como estandartes

Chirigota del Cascana homenaje a Baguetina

Y es que la chirigota del Cascana es como una casa de vecinos que tienen abierta las puertas de par en par.

Hemos visto a lo largo de su trayectoria como era más importante el grupo de amigos que formasen la chirigota a que la incorporación que llegase nueva tuviera una bonita voz, aquello no importaba.

A cada uno se le ha dado su sitio o su momento de gloria en las tablas del Falla, esta chirigota no venía a reírse de nadie, sino a ser inclusiva, como podemos ver en componentes como Willy o Coñeta, o como se acogió a un jovencísimo Miguelito Uvikas desde Jaén, que hoy ha conseguido labrar su futuro en la ciudad que le enamoró.

No importaba tener que rotar en el concurso y ser cerca de 20 componentes, lo importante era participar y ser partícipes de esta familia carnavalera.

Aquí no sobra nadie ni se mira a nadie por encima del hombro. Es compañerismo, es ser justos, es ser simplemente humanos.

Y es que a la chirigota del Cascana se la ha calificado de muchas cosas, pero es innegable que todas aquellas sombras, han quedado eclipsadas por un enorme rayo de luz que es el corazón de sus componentes, que han mostrado unos valores esenciales y necesarios para la vida y para el Carnaval de Cádiz.